CÓMO NOS VEN ELLAS /opinión
femenina |
CINCUENTONES Y VEINTEAÑERAS.
Podría ser su hija y si me
apuras su nieta.

El otro día en una fiesta
en la que coincidían familias y por tanto personas de muy diferente
edad, me llamó la atención la autoconfianza de estos cincuentones
que se creen con atractivo para conquistar a una veinteañera.
Se trataba de un hombre que no llegaba
a los cincuenta, bien conservado y muy interesante. Estaba muy bien, pero
ahí queda el dato.
Se acerca a una niña preciosa
de veinte años y empieza a hablar con ella. La niña no era
una veinteañera cualquiera, era la más guapa, la más
alta, la más todo de la fiesta. Y ahí tenemos al cincuentón
que aparta a los veinteañeros y empieza a dar palique a la niña.
Las treintañeras y cuarentonas
que llevábamos horas tratando de cazarle nos quedamos fuera de juego,
directamente al banquillo a esperar que la niña reaccione o aparezcan
sus padres y le espanten.
Pero no sucede nada, cuando la jovencita
empieza a seguirle el rollo, le suena el teléfono al cincuentón
superinteresante y la deja. Desaparece y nos quedamos todas ...
Sólo han pasado quince minutos,
pero ha puesto en evidencia que no le pesan los años.
El es un caballero y seguramente
sólo quiso hablar con la veinteañera y quien sabe si presumir,
otros no se conforman.
Hace poco hubo una boda que apareció
en todas las revistas del famoseo. El novio tenía sesenta y la novia
no había cumplido los treinta. Pero lo peor es que casi todos los
invitados andaban por el estilo. Más que una boda parecía
una fiesta de fin de curso para abuelos y nietas. Pero lo curioso es que
ninguna revista hizo hincapié en el hecho de que estos abuelitos
doblaban la edad de sus esposas.
Si lo hubiese hecho una mujer diríamos
que es una infanticida y un ..., como sucede cada vez que una folclórica
centenaria se importa a un mulato, pero si lo hace un hombre ya cambia.
Así que para vengarme, cuando
pasó delante de mi, ignorándome, como el que pasa al lado
de una farola apagada, le dije: ¡ adiós Woody Allen
!.

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