CRISIS DE PAREJA.
¿Tiene solución?.
¿Qué hay de real y qué de fantasía?. ¿Me
hace feliz?. "Nunca nos vamos a la cama enojados el uno con el otro".

Las crisis de pareja son una de
las principales razones de visita al psicólogo, por detrás
de la ansiedad y la depresión.
A menudo se producen en tres momentos
críticos: entre los 7 y 10 años de vida en común,
cuando muchos comportamientos dejan de resultar interesantes o atractivos,
con la llegada del primer hijo, cuando se trastoca el ritmo de vida y la
mujer se vuelca al bebé, y ante circunstancias que suponen una crisis
personal. Como la marcha de los hijos del hogar o la jubilación.
Si una pareja logra remontar este
bache, la relación se fortalece y ambos miembros crecen en lo personal
y afectivo, pero si no lo logra, la ruptura puede convertirse en la única
salida.
Las razones para dudar de la continuidad
de una relación son muchas, pero la pregunta siempre es la misma:
¿vale la pena hacer algo para mantener la relación
o es preferible romperla?.
Según los expertos, para
decidir qué hacer con una relación en crisis hay que dejar
de ver en el otro lo que queremos ver, y observar si su forma de vida nos
hace realmente felices, es decir ver la realidad en lugar de las fantasías.
Para ayudar a decidir si conviene
continuar con la pareja o decir basta, es aconsejable responderse una serie
de preguntas, entre ellas: ¿La relación significa lo
mismo para ambos o uno busca estabilidad y comprensión, y el otro
pasión y aventura?, o ¿tenemos intereses u objetivos que
se pueden compartir?
También es útil dilucidar
si se está dispuesto a hacer todo lo posible para resolver los conflictos,
si cree que el deterioro se debe más a motivos prácticos
de convivencia que a razones emocionales, como la falta de amor o pasión,
y si los beneficios emocionales que se obtienen por seguir superan a sus
costos.
De todos modos, el principal requisito
para solucionar la crisis de pareja consiste en que el deseo de salvar
la relación esté presente en ambos miembros: si uno de los
dos no quiere o no está dispuesto a trabajar para normalizar la
relación el asunto tiene difícil solución.
Toda pareja parte del encuentro
entre dos seres únicos. Por lo tanto, abundarán entre ellos
las diferencias. Algunas pueden resultar inconciliables, como las que se
refieren a valores o a elementos constitutivos y estructurales de cada
persona (características físicas, origen, historia). Estas
disparidades resultan fuertes y definitorias, pero son las menos. La mayoría
de las diferencias suelen ser complementarias.
Acaso un buen ejemplo sea el de
Florence y Perry Arrowsmith, un matrimonio londinense que se formó
el 1° de junio de 1925 y que es el más duradero de los que se
tenga noticia. Ella tiene 101 años y él, 106. Tres hijos,
seis nietos y nueve bisnietos más tarde, sintetizaron durante una
entrevista con la BBC el secreto de su perduración con una frase
en apariencia simple: "Nunca nos vamos a la cama enojados el uno
con el otro". |

|