LA CRISIS DE LOS 40
¿Aceptar que no se tiene
20 años o buscarse una veinteañera para demostrarse lo contrario?.
Es la sensación de pérdida de tiempo, de no estar donde se
quería, de empezar a ver el otro lado de la montaña tras
haber alcanzado la cima, la cuesta abajo.

Ya antes de los 40 comienza el declive
físico. La respuesta a los estímulos sexuales es más
lenta y la capacidad de recuperación no tiene ni punto de comparación
con la juventud.
Esto puede producir una crisis sexual
en el hombre (la conocida crisis de los 40).
Si no es capaz de aceptar estos
cambios de forma natural, se puede reaccionar de dos maneras diferentes:
manteniendo una postura apática ante el sexo, o lanzarse en busca
de aventuras que reafirmen una virilidad que se resiente con los años.
Es en esta etapa vital cuando se
produce un mayor número de rupturas. El la etapa de la consolidación
del estatus familiar, social y cultural, cuando llega la pregunta “ya he
llegado… y ahora qué?”. Es la sensación de pérdida
de tiempo, de no estar donde se quería, de empezar a ver el otro
lado de la montaña tras haber alcanzado la cima, la cuesta abajo.
¿ACEPTAR QUE NO SE TIENE
20 AÑOS O BUSCARSE UNA VEINTEAÑERA PARA DEMOSTRARSE LO CONTRARIO?.
Es muy normal comprarse una moto
y una cazadora negra. Perseguir pesadamente a una veinteañera para
conseguir sus favores, mirar de reojo la celulitis de nuestra esposa y
no recaer en nuestra barriga. Es luchar contra lo inevitable, el paso del
tiempo.
En el fondo, el cuarentón
que se ha dado cuenta de que el tiempo va dejando su huella está
lanzando con su cazadora de cuero un mensaje a la sociedad. Es como un
anuncio gigante que dijese: TODAVÍA SOY Y ME SIENTO JOVEN.
En el fondo transciende el temor
a la vejez y las consecuencias sexuales que ello conlleva. La sociedad
da tanta prioridad a la juventud, que incentiva a preservar el deseo sexual
en los hombres de manera muchas veces antinatural. Nuestro organismo es
sabio, señala poco a poco, lo que necesita, lo que requiere.
Enfrentarse a la vejez requiere
de madurez por parte de todo hombre, porque es un ciclo natural. Osho dice
que "cuando desaparece el sexo, el hombre mayor tiene un amor y una
compasión completamente diferente. En su amor no hay lujuria, no
hay deseos; no quiere sacar nada. Su amor tiene pureza, inocencia, su amor
es alegría".
Los hombres, con el paso del tiempo,
comienzan a enfrentarse a nuevos temores, como no satisfacer plenamente
las necesidades de su compañera y no comprenden que brindar satisfacción
no es una obligación, sino la consecuencia de una relación
entre dos.
No hay obligaciones, sino un compartir
un acto mutuo entre dos personas, con responsabilidades mutuas. En la medida
que se comprenda y entienda que un final feliz, sexualmente hablando no
es responsabilidad de una persona, las relaciones sexuales serán
estables, equilibradas y plenas.

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