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Muchas historias para decirte
que yo te quiero más.
> Un hombre sólo es realmente un hombre cuando lo da todo por una mujer.
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¡TRADICIÓN, TRADICIÓN! De el violinista en el tejado a la amazona de Chagall. Los hay que no concilian el sueño sin escuchar el tema “tradición” de la película “el violista en el tejado” para recordar lo fácil que sería todo con “tradición, tradición”. (ver vídeo). El violinista en el tejado empieza con una magnifica canción “tradición”. "Un violinista en el tejado. Parece cosa de locos, ¿eh? Pero en nuestro pueblecito de Anatevka puede muy bien decirse que cada uno de nosotros es un violinista en el tejado que intenta ejecutar una tonada grata y sencilla sin romperse la cabeza. No es fácil, no. Tal vez me dirán ustedes que por qué nos subimos ahí si eso es tan peligroso. Pues si subimos es porque... Anatevka es nuestro hogar. ¿Y cómo guardamos el equilibrio? Puedo decirlo en una palabra: ¡¡tradición!!". El Violinista. Marc Chagall "El Violinista en el Tejado" tomó su título de la obra del pintor Marc Chagall (7 de julio 1887 - 28 de marzo 1985), un hombre de origen judío, que había nacido en Bielorusia y que acabó siendo francés, como todo lo que pasó por el París de los años treinta del siglo XX. La mejor descripción que hemos escuchado de Chagall es que debía ser muy sabio porque pasó temporadas en Tossa del Mar antes del turismo (los veranos de 1933 y 1934) y era un apasionado de El Greco. Actualmente se conserva en el Museo Municipal de Tossa de Mar, la célebre obra titulada "El violinista celeste".
Chagall, nacido en el seno de una modesta familia judía en un pueblecito de Bielorrusia, siempre tuvo una relación afectuosa con la Biblia, aunque nunca practicó la religión hebrea. La Biblia se la leían sus padres cada noche pero sin ninguna finalidad religiosa. Con el tiempo se convirtió en el artista del siglo XX que más ha centrado su obra en la religiosidad con obras como “La entrega de los Diez Mandamientos”, “La creación del Hombre” o “El Cantar de los Cantares”. “No fue un hombre religioso, fue un hombre abierto y libre”, dijo en una ocasión Rafael Alberti de su amigo, con el que coincidió en París. Y una de sus nietas, Meret Meyer, presentó su famosa retrospectiva en Viena (1984) diciendo que “la obra expuesta no es un ciclo religioso, es un mensaje político, musical e incluso crítico social”. Chagall se consideraba étnicamente judío y consideraba la Biblia como un “eco de la naturaleza cuyo secreto intento transmitir”, según dijo durante el acto de apertura del Museo Nacional del Mensaje Bíblico que el estado francés abrió en Niza en 1973 expresamente para albergar los diferentes mensajes bíblicos plasmados por el pintor. Chagall fue un participante activo en la Revolución Rusa de 1917. El Ministro de Cultura Soviética lo nombró Comisario de Arte para la región de Vitebsk, donde fundó una escuela de arte. Sin embargo, se desilusionó y acabó en París en 1923. Con la ocupación alemana de Francia durante la Segunda Guerra Mundial y la deportación de los judíos a los campos de exterminio nazis, Marc Chagall tuvo que abandonar París. Con la ayuda del periodista estadounidense Varian Fry, se mudó a la Villa Air-Bel en Marsella antes de que Fry le ayudara a escapar de Francia, a través de España y Portugal. En 1941, los Chagall se instalaron en Estados Unidos. Algunos de sus trabajos más
importantes son La aldea y yo (1911), El violinista verde (1923-1924, Museo
Guggenheim, Nueva York), El cumpleaños (1915), Soledad (1933, Museo
de Tel Aviv) o “El rey David”, “Moisés” o “Daniel” en el Albertina
de Viena.
Es texto nos llevó a comprender
el justo valor de la tradición y de los prejuicios.
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