CUANDO SE QUIERE CAMBIAR UNA
RELACIÓN.
Parejas que empiezan con una vinculación
circunstancial hasta que uno de los dos quiere más.
Cuando se conocieron ninguno de
los dos buscaba nada especial, sólo compañía y afecto.
Con el tiempo, él se enamoró y quiso más. Ella acababa
de salir de un divorcio y tenía dos hijos que, además, no
le aceptaban. Cuando el empezó a hablar de matrimonio y de hijos
en común, ella se quedó sin habla.
Otras veces es la mujer, que quiere
transformar una relación que empieza con unos objetivos muy claros,
en algo que vincule más.
Da igual, son casos en lo que se
pide una evolución de la relación de pareja y puede existir
descoordinación sentimental.
No hay que buscar culpables. Es
normal que cuando un hombre y una mujer están juntos procuren seguir
adelante y crear una familia, pero también es igualmente normal
que alguien que se mete en una relación de pareja sin compromisos,
se sorprende cuando el otro pide algo más. En esta misma revista
se cuenta la sorpresa de la futura duquesa de Windsor cuando el rey de
Inglaterra abdicó para poder casarse con ella. Ella sólo
quería ser la amante del rey.
El problema es que antes el camino
era al revés. Primero se conocían, se preguntaban si querían
formar una familia y luego lo demás. Ahora se puede empezar por
lo demás, y luego, con el tiempo, alguno puede hablar de algo más.
Aquí surge la desconexión.
El nivel de afecto es claramente
diferente. Uno quiere llegar hasta un punto y el otro va mucho más
allá.
Con la edad esa desconexión
es más importante, porque ya son personas que pueden huir de determinados
vínculos, ya sea por divorcios anteriores, hijos en edades que no
aceptan triangulaciones amorosas, etc.
No cabe decir que esto se piensa
antes, pues la relación afectiva es incontrolable y no se puede
planificar, pero aún así, hay personas que pueden tener un
plan de vida diferente, y se debe respetar que no quieran dar pasos adelante.
El efecto de esta descoordinación
sentimental puede sentirse por una de las partes como un rechazo y provocar
daños emocionales. Pero tampoco sería justo obligar a algo
que no se quiere sólo para evitar daños emocionales en una
pareja circunstancial.
Al final es como un partido de fútbol,
hay que respetar las reglas previamente acordadas y cuando no es así,
intentar modificarlas, pero si no hay acuerdo, no se puede olvidar que
el amor es cosa de dos.
Pero el ser humano es tenaz y como
se le meta algo en la cabeza …

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