¿CUÁL ES EL LÍMITE
ENTRE LA AUTOCRÍTICA Y EL APRENDIZAJE DE LOS PROPIOS ERRORES?
La virtud es equidistante de los
excesos, mientras que una autocrítica sincera es positiva y nos
permite analizar nuestros errores, el exceso nos lleva a un ideal de perfeccionismo
imposible de alcanzar. ‘Es imposible evitar todos los errores’.
Tan fácil es autoengañarse
y negarse a reconocer los propios defectos como exigirse a uno mismo más
de lo posible.
Normalmente el afán de agradar
a los demás en todas las facetas de la vida nos conduce a un perfeccionismo
desmedido e irreal. El prototipo del perfeccionista es un individuo que
busca no cometer errores, conseguir todo lo que se propone, satisfacer
expectativas ajenas y lograr que los demás actúen como lo
hace él, sin permitir ningún error a los que se alejan de
su ideal de perfección. Este perfeccionista, que seguramente es
muy exigente consigo mismo, se convierte en un dictador que juzga de modo
implacable la conducta de los demás, algo a lo que nadie tiene derecho.
En muchas ocasiones, detrás
de este perfeccionismo hay una baja autoestima y un alto grado de presión
por el temor a no alcanzar las metas propuestas. Este tipo de perfeccionismo
exagerado conlleva una baja autoestima, ansiedad, depresión o autodesprecio.
El deseo de mejorar es siempre positivo,
pero el propósito de alcanzar metas inaccesibles puede convertirse
en una obsesión patológica.
Cuando uno tiene la percepción
de que existe en un error que se debe corregir, para el filósofo
austriaco Karl Popper el primer paso consistía en admitir que ‘es
imposible evitar todos los errores’. ‘Es importante aceptar tus errores,
incluso con gratitud cuando te los señalen los demás’.
Se debe mantener una actitud autoreflexiva
que conduce a un mayor conocimiento interior. Se debe fortalecer la autoconfianza
para resolver los problemas. Se deben analizar los problemas con la mayor
objetividad posible, alejándolos del posible dolor o malestar del
momento, hay que poner distancia entre el problema y sus causas. Debemos
conseguir que la crítica interna sea constructiva y positiva, reflexiva,
descubriendo nuestros errores, pero no para enterrarlos, sino para aprender
con ellos, porque ¿qué sería la vida sin errores?.
Si quiere saberlo, es muy aburrida, palabra de un casi perfecto.
A modo de conclusión un truco,
no hay que compararse con los demás, porque cada persona es distinta,
y una solución para mejorar nuestra autoestima: dar a los demás
todo lo mejor que llevamos dentro.

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