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EL AMOR Y LA MUERTE.
Patrick Suskind, austriaco y autor
de "El perfume", nos sorprende con un libro de ensayo titulado "Sobre el
amor y la muerte".
Conocido por su inquietante novela
"El perfume", el escritor austríaco Patrick Suskind aborda en su
flamante ensayo "Sobre el amor y la muerte" las implicancias de la experiencia
amorosa y su relación insospechada con la muerte.
¿Qué liga al amor
y a la muerte y qué nexo existe entre aquello que más deseamos
y aquello que tememos?
En "Sobre el amor y la muerte",
editado por el sello Seix Barral, Suskind hace un análisis de lo
que otros escritores pensaron sobre el amor y la muerte a lo largo de la
historia, desde Sócrates y Platón, pasando por Oscar Wilde
("Salomé"), hasta Philippe Aries ("Historia de la muerte") y Goethe.
Süskind compara el intento
de resurrección de Eurídice por Orfeo con la resurrección
de Lázaro llevada a cabo milagrosamente por Jesús de Nazaret.
Esta comparación se basa en que la resurrección de Lázaro
formaba parte de un "plan" ejecutado por Jesús en pos de la salvación
de la Humanidad.
La resurrección de Lázaro
fue, a juicio del autor, un mero acto de propaganda.
El escritor nació en 1949
en la localidad bávara de Ambach, en Alemania; "El perfume" (1985),
su primera novela, le valió inmediata notoriedad mundial, aunque
es autor también del monólogo "El contrabajo" (1986), de
las novelas "La paloma" (1987) y "La historia del señor Sommer"
(1991), además del libro "Un combate y otros relatos" (1996).
Al inicio de su obra, el autor se
pregunta por qué se habla tanto del amor, sin apenas variación
y no se pondera en cualquier expresión del arte otras facetas del
ser humano que no aparecen nunca en ninguna película o novela, como
pudiera ser "defecar": ¿Por qué no ha habido en la historia
un "culto al excremento" por ejemplo", interroga.
Suskind atrapa al lector con su
singular versión sobre el enamoramiento, o la "enfermedad del amor"
y sus características más objetivas: atontamiento, exclusividad,
ofuscamiento de la razón, excesiva tolerancia o irracionalidad,
entre otras sensaciones. El autor distingue distintos tipos de amor con
los que se ha topado a lo largo de su vida: los ridículos, los extraños
u los obsesivos, tan válidos y necesarios como cualquier otro amor.
Suskind asegura que el deseo es
una falta, un sentimiento de imperfección ante la ausencia del otro:
"Si el amante falta, ese anhelo se vuelve tan doloroso que la muerte se
puede llegar a contemplar como un consuelo", apunta.
"Y por otra parte, la propia perfección
del amor: cuando dos amantes se unen, llegan a la culminación de
la excelencia, de tal manera que, juntos, pueden ascender a los cielos.
Después de muertos, claro", aventura Suskind.

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