NUESTROS HÉROES. NUESTRAS
HEROÍNAS.
Una mujer renunció a todo
para dedicarse 15 años a su esposo en estado de coma.
Carta de un lector.
Su marido estaba en coma profundo
a raíz de un accidente. Es un estado de déficit cerebral
donde hay una pérdida de la relación con el entorno, sin
que exista muerte cerebral. El paciente realiza todas sus funciones vitales
pero no puede valerse por sí mismo. Por su condición necesitan
cuidados especiales.
Ella aprendió a sentir sus
necesidades, a moverlo constantemente. La presión permanente contra
una cama o una silla produce un corte en la irrigación sanguínea.
Los períodos de inmovilidad podrían causar úlceras
en la piel. Las articulaciones del enfermo tienden a deformarse y pegarse
por la quietud. Es necesario mantenerlas alineadas y flexionarlas frecuentemente.
Se ocupaba del baño diario.
Este tipo de enfermos son muy proclives a las infecciones y se debe mantener
la piel totalmente lubricada y realizar masajes para evitar espasmos musculares.
Se ocupó de la limpieza más
intima pues la orina o las deposiciones pueden generar infecciones que
terminarían con la vida del paciente.
Creía y así lo dicen
los médicos, que le ayudaría con caricias, abrazos que, sin
duda, mejoraron la calidad de vida del enfermo.
A todos los que vivimos aquella
situación nos dio una lección de vida y de amor profundo,
sincero y completo. Sin condiciones, sin exigencias.
Tras quince largos años en
esta situación, mi madre no lloró ni uno solo de esos días.
Sólo lloró el último día.

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