AMOR Y CONFORMISMO.
La mayoría se conforma, otros
viven buscando.
La mayoría prefieren acomodarse
con su pareja, aunque las cosas no sean perfectas, antes que andar deambulando
a la búsqueda de algo mejor.
Sin embargo, hay una minoría
que prefiere la soledad al conformismo. Algunos buscan durante toda su
vida y no logran encontrar un amor que cumpla su objetivo primordial, hacernos
felices.
Sin embargo, hay que diferenciar
las etapas de la vida. Ya casi no nos acordamos del primer amor, pero seguro
que tenía algo diferente, toda una vida por delante. Un amor que
se hace de expectativas, de ilusiones, proyectos, y que esta ajeno al coste
de la vida, la hipoteca, la factura del teléfono, tan solo preocupa
aprobar el curso.
Con el tiempo, las experiencias
nos van dejando huellas y ya no es posible destruir sentimientos
y fracasos pasados que siguen vivos.
Pero el amor no tiene edad y en
cualquier momento descubres que te duele que alguien no esté cuando
debería estar a tu lado. Descubrimos que junto a esa persona
uno parece estar lleno, tenerlo todo, aunque nos falte todo.
A veces, el amor renace tras reencuentros
en los que miramos el pasado y aprendemos de los errores.
Nunca se tiene la certeza de haberse
conformado o de haber encontrado, pero el mejor síntoma es cuando
no hay nada al otro lado de la ventana que nos invite a escaparnos, que
todo lo que vale lo tenemos en casa. Llegar a ese día justifica
conformarse.

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