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LA MATERNIDAD TARDÍA Y
LA CONGELACIÓN DE ÓVULOS.
El Instituto de Infertilidad (IVI)
de Valencia recomienda abordar el embarazo antes de los 45 años
y como límite a los 50.
En una reciente entrevista concedida
al periódico el País, se hace referencia a una nueva técnica
que podría ayudar a las mujeres que entran en los 35 sin que hayan
tenido oportunidad de tener hijos pero no descarten hacerlo más
adelante: la vitrificación de óvulos.
La congelación lenta, con
la que se conservan sin muchos problemas el esperma o los embriones, no
da buenos resultados para los óvulos. Sin embargo, la vitrificación
preserva ese material en plasma, evitando así que las cuñas
del hielo, al congelar en líquido, dañen el material, por
explicarlo de una forma sencilla. Esto permite tres cosas fundamentales:
que las mujeres que tengan que pasar por quimioterapia puedan extraer tejido
ovárico antes para acceder a la maternidad con posterioridad; que
se pueda crear un banco de ovocitos, como se hace con los espermatozoides;
y la autodonación.
Según el mencionado periódico,
el retraso en la maternidad, que algunas mujeres postergan hasta bien pasados
los 30 años, implica problemas de concepción. La gráfica
de la fertilidad dibuja una curva que empieza a caer poco a poco a los
35 años y a partir de los 37 sufre una bajada drástica. Cuando
pasan los años, los óvulos que van quedando son de peor calidad,
con mayores riesgos de taras genéticas y más escasos. En
el caso de los hombres, la fertilidad no resulta ni mucho menos tan apremiante.

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