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¿HACEN ALGO LOS COMPLEJOS
VITAMÍNICOS?
Entre la publicidad que promete
milagros y la realidad.
A la hora de diferenciar el producto,
algunos vendedores contraponen las vitaminas ‘naturales’ a las vitaminas
‘artificiales’. Es decir, a las obtenidas por síntesis química,
o más bien por sistema biotecnológicos. Esto es en la mayoría
de los casos (en el de la vitamina C particularmente, ya que suele ser
la más afectada por esta distinción) un completo absurdo.
El ácido L-ascórbico es lo mismo desde todos los puntos de
vista posibles, químicos o biológicos, proceda de los residuos
de la elaboración de la piña o de un proceso biotecnológico.
Además de alimentos "saludables",
"no convencionales", "bio" o "enriquecidos", se pueden encontrar en tiendas
de dietética y en Internet suplementos de vitaminas y minerales
variados, tanto que en algunos casos esas supuestas vitaminas ni siquiera
aparecen en los libros normales de nutrición. Ejemplo: algunas vitaminas
que supuestamente tienen un efecto beneficioso sobre la salud en dosis
mucho mayores que las consideradas normalmente como necesarias.
Entre ellas destaca la vitamina
C, que según la publicidad habitual es fundamental en la prevención
y tratamiento de gripes catarros y demás dolencias invernales (nunca
se ha demostrado ningún efecto real), o los cócteles de vitaminas
antioxidantes (A, C y E), por su posible efecto preventivo frente al desarrollo
de ciertos tumores. Aunque se han hecho estudios amplios y costosos financiados
por sus fabricantes, no se ha encontrado tampoco ningún efecto preventivo,
pese a que naturalmente éste no pueda descartarse.

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