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CÁNCER DE PRÓSTATA.
Un paso más allá del
genoma.
Un análisis de orina aún
experimental indica si un hombre tiene cáncer de próstata
y si el cáncer es más o menos agresivo, según una
investigación de la Universidad de Michigan (EE. UU.) que se presenta
en la revista científica Nature. Si próximos estudios confirman
este resultado, el análisis puede convertirse a medio plazo en una
prueba rutinaria para ayudar a decidir el tratamiento óptimo para
cada paciente. La investigación, además, ha identificado
una proteína clave en la progresión del cáncer, lo
que a más largo plazo abre la vía a desarrollar terapias
para frenar la enfermedad.
Los investigadores han analizado
las pequeñas moléculas que las células cancerosas
producen: los metabolitos. Esta estrategia representa un paso más
después de los estudios de los genomas de las células (centrados
en los genes) y de los proteomas (centrados en las proteínas). "Con
el metaboloma, vemos directamente los productos de la actividad de las
células", afirma Chris Beecher, coautor de la investigación.
"Este estudio es el primero que muestra el potencial de la metabolómica
para resolver problemas médicos".
"El gran problema que tenemos ahora
con el cáncer de próstata es cómo distinguir los casos
agresivos que evolucionan rápidamente hacia las metástasis
de los casos que evolucionan lentamente. El resultado es que acabamos aplicando
más tratamientos de los necesarios a algunos pacientes porque no
sabemos cuáles son los pacientes que los necesitan realmente", explicó
el martes en una rueda de prensa telefónica Arul Chinnaiyan, el
director de esta investigación.
El equipo de la Universidad de Michigan
ha descubierto que un aminoácido llamado sarcosina (ninguna relación
con el presidente de Francia, el nombre se remonta al siglo XIX) se encuentra
casi siempre en la orina de hombres con cáncer de próstata
y no se encuentra en la orina de hombres sanos. Entre quienes tienen cáncer
de próstata, cuanto más agresivo es el tumor, más
sarcosina suele haber.
Además, los investigadores
han descubierto que, si añaden sarcosina a células de la
próstata, estas se convierten en cancerosas. Y, al revés,
si manipulan las células cancerosas para que tengan menos sarcosina,
se vuelven menos agresivas. "Si inhibimos la actividad de la sarcosina,
tal vez podríamos conseguir que un cáncer de próstata
dejara de progresar", destacó Chinnaiyan.
La investigación se ha basado
en 262 muestras de pacientes. Es "una cantidad aún pequeña",
advirtió John Wei, coautor del trabajo, y "los resultados deben
confirmarse en otros estudios". Si se confirman, los investigadores creen
que los análisis de sarcosina complementarán, pero no sustituirán,
a otros análisis que se emplean en la actualidad como el de la PSA
(una proteína segregada por la próstata que también
aumenta cuando hay un tumor). "Nos permitirán aconsejar mejor a
cada paciente sobre cómo manejar su caso", señaló
Wei.

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