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AIRE CONTAMINADO IGUAL A ESTRÉS.
Demuestran el papel de la contaminación
urbana para incrementar el riesgo cardiaco e impedir el correcto desarrollo
pulmonar en los niños.
El aire de las grandes ciudades
enferma a niños y adultos sanos. Los primeros datos científicos
que confirman este efecto en personas sanas se publican en la revista «American
Journal of Respiratory and Critical Care Medicine». Dos grupos demuestran
el papel de la contaminación urbana para incrementar el riesgo cardiaco
e impedir el correcto desarrollo pulmonar en los niños. Los estudios
se basan en mediciones realizadas en dos de las urbes con mayores niveles
de contaminación: México D.F. y Taiwán.
El equipo del Instituto Nacional
de Salud Pública de México, halló que la inhalación
de ozono, micropartículas y dióxido de nitrógeno está
asociada a problemas en el incremento de la capacidad pulmonar en niños
en edad escolar.
«Aunque no podemos identificar
fuentes específicas, el efecto probablemente se debe a los gases
producidos por los vehículos», señala el informe. La
investigación se realizó en más de tres mil alumnos
(con un promedio de edad de 8 años) de 39 escuelas en diversos puntos
de la Ciudad de México. Los niños fueron objeto de pruebas
de capacidad pulmonar cada seis meses. Aunque no se puede establecer que
este déficit sea irreversible, los especialistas señalan
que «estudios previos han reportado fallas de largo plazo en la función
pulmonar asociadas con contaminantes aéreos».
En las conclusiones de su estudio,
los científicos advierten de que «el déficit en la
función pulmonar puede elevar el riesgo de desarrollar enfermedades
obstructoras de los pulmones más adelante en la vida, así
como crecientes padecimientos cardiovasculares y mortalidad general».
Ante lo cual, los analistas demandan medidas más estrictas para
controlar la contaminación del aire en el Valle de México.
En Taiwán, el efecto de la
contaminación se midió en 76 estudiantes sanos. A todos se
les tomó muestras de sangre y se les hizo un electrocardiograma
mensual entre los meses de abril, mayo y junio de 2004 y 2005. Los investigadores
descubrieron que los aumentos significativos de todos los índices
de riesgo cardiovascular estaban asociados con una mayor exposición
a las partículas contaminantes. Chang-Chuan Chan, autor principal
del estudio concluye que el trabajo «proporciona evidencias de que
la polución del aire urbano está asociada con la inflamación
sistémica, el estrés oxidativo, los defectos del sistema
fibrinolítico, la activación de la coagulación sanguínea
y alteraciones en el sistema nervioso autonómico en jóvenes
sanos». Todos, indicadores clave del riesgo cardiovascular.

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